jueves, febrero 07, 2008

20 GALLINAS Y UN REY

Hace años atrás, quizás unos 10. Yo tenía un gallinero en el fondo de mi casa_ armado prolijo_ a la par de un galponcito de herramientas. Lo había diseñado funcional. Los animales tenían un corral cuadrado de 4 por 4 metros de tierra para escarbar, y bajo techo_ y a media altura_ un jaulón para poner huevos y dormir. Jaulón de un metro de ancho por 60 cm. de profundo, alto hasta el techo unos 2 metros, al cual accedían por una rampa antideslizante. Debajo del jaulón un metro de ancho dividido en dos jaulas de 50 cm. cada una y con la misma profundidad de los 60 cm. de arriba eran dos encubadoras. Eran el lugar previsto para la clueca que tenga oscuridad y paz. El jaulón de arriba tenía una puerta de 40 cm. de ancho por 1 metro que permitía retirar los huevos y limpiar el piso de ese dormitorio. Cruzando y en escalera había palos de escoba hasta arriba para que trepen a dormir. Evidentemente los puestos tenían categorías. El palo de arriba era para el gallo y dos de sus gallinas mas viejas o_ quizás_ sus preferidas. Palo abajo tres medianamente importantes y otros dos palos mas abajo los pollos y pollas mas nuevos. Esto se llama "ley del gallinero" y es: que los de arriba cagan a los de abajo. Si algun pollo se animaba a usurpar un escalón mas alto que el que le correspondía era bajado a picotasos al piso. Llegaron a ser hasta 20 gallinas y el Supergallo que tenía las servía prolijamente a todas. Parecía un Rey y lo era. Solo me dejaba entrar a mi como el supremo pero a otros, inclusive a la perra ovejera, los lastimaba a picotasos y con sus espolones de unos 4 cm. Era una fiera defendiendo su territorio. Lo malo de él era que cantaba, no a las 12, sino cada dos horas. Mas bien se parecía a un semi Cu-Cu. La idea de poner el gallinero fué para que mis hijos criados en la ciudad vieran una vez el tierno expectáculo de una gallina con sus pollitos. Lamentablemente eso no se me dió. Por mas que esperé pacientemente, ninguna se puso clueca. La familia cuando sacaba los huevos del día le escribía la fecha con marcador. En la cocina había un recipiente para 12 huevos. Se incorporaban los nuevos y una cantidad igual se retiraba de los mas viejos que iban a la heladera para su posterior consumo. Este mecanismo se mantuvo todo el tiempo esperando que una se pusieera clueca y tener los huevos mas recientes para que se eche. Creo que el fracaso se debió que las alimenté siempre con "ponedoras" de Cargill que probablemente le mezclaba adentro alguna hormona justamente para evitar que se pongan cluecas. Eso porque el que tiene miles de gallinas para la produccion de huevos no le conviene que constantemente salgan de la linea de producción un 20% de animales que debería reponer. Dado el fracaso me fuí desalentando y todo se terminó el día que encontré al Rey que_ cumplida su misión_ se había marchado a mejor vida. Entonces regalé el plantel que quedaba a un señor amigo que tenia gallinero grande en una quinta de Benavidez.
Cuando yo entraba al gallinero, el Rey, se paseaba al lado mio haciendose el malo. Bajaba el ala de afuera y me toreaba . Se hacía el enojado pero yo estiraba la mano y lo tomaba abrazado y sentía que le gustaba la caricia. Por eso me dolió su adios sin aviso y durante la noche en soledad.