Año 1950 en Florida - Yo tenía once años. Ya hablábamos castellano porque lo aprendimos estando pupilos en un colegio de Curas Irlandeses en Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires. Estuvimos todo el año 1948, porque llegué a Dársena D , puerto de Buenos Aires en el mes de enero de ese año. No había domicilios suficientes para todos los que desembarcamos, con una mando delante y otra atrás. Algunos sacerdotes croatas consiguieron de la Iglesia a aquí cierta ayuda. Un caserón en la calle Monte casi esquina con Carabobo. Creo que eso es el barrio de Flores, en la Capital Federal. A 15 chicos los ubicaron en ese colegio de Capitán Sarmiento, para aligerar la carga en las madres y que pudieran salir a trabajar. En el caserón recuerdo que estuve el año 1949 cuando regresé del colegio de curas. Dormíamos varias familias en una habitación. Recuerdo que todo eran camas. Sin pasillo entre ellas. Tía Dora, Mande, Jula, Ankica, mamá, Blaz, Vava, yo, Dada y Drago. Había que caminar uno por encima del otro para acostarse. Evidentemente eran las mujeres con los chicos. Los hombres dormían, de manera similar, pero en sectores de hombres. Durante ese año 1949 papá y mamá encontraron en Florida una pequeña casita en alquiler. Calle Medeiros a 100 mts. de Av. Mitre para el lado del río. No digo para el lado de la Panamericana porque no existía.
Cuadrada, dos dormitorios de un lado y enfrente cocinita, baño y comedor. En una pieza papá, mamá, Vlatko, yo, Dada y Drago. En la otra pieza tío Pere, tía Ankica y Blaz. Y en el comedor la tía Jula y Blaza. Papa trabajaba ahora en una papelera de Bs.As. en la zona de Tribunales. Creo que se llamaba Piatti. Digo ahora, porque antes trabajaba en una fábrica de tijeras y le sangraban las manos por manipular metal sin pulir. Fue interesante la anécdota de cómo cambió de trabajo. De la fábrica el dueño lo manda a comprar unos elementos de librería que hacía falta en las oficinas de la fábrica. Papá va a Piatti hace el pedido y cuando el vendedor le entrega las lapiceras fuente mi papá le controla el estado de las plumas apretándolas sobre su uña. El empleado se enojó y protestaba diciendo que así las va a romper. Se armó discusión y se arrimó el mismo Piatti a ver que pasa. Cuando se entera de la situación pregunta a papá de donde tiene el esas experiencias. Ahí se entera que papá es abogado y que en Croacia tenía una papelera más grande que esta de Piatti. Ahí no más le ofrecen el trabajo. Creo que corría el año 1950 y su sueldo era de 200 pesos al mes. Viajaba al centro con el tren del Estado que es como se le llamaba al Ferrocarril Belgrano. El que hizo Perón, de trocha más angosta, que ya no se usaba en ninguna parte del mundo. A la tarde siempre estábamos atentos en la calle para verlo llegar desde la estación. A mamá se la veía menos porque trabajaba, junto con Jula, en un taller de pulloveres de Rojnica casi 12 horas diarias. Recuerdo de ir al almacén y traer un kilo de azúcar por diez centavos. Un viaje en el tranvía era 11 centavos. Y un puñado de caramelos eran cinco centavos. Perón recién empezaba y todavía no había tenido tiempo de hacer pulpa el dinero. Todo a su tiempo.
