Hoy cuando vi que llovía, pensé en cuánto le gustaba a él ver la lluvia sentado en el patio, y si Felipe estaba a su lado mucho mejor.
Siempre disfrutó de las pequeñas cosas, como sentarse en la cocina , leer el diario, tomar mate y que yo estuviese cerca.
Fueron 46 años de casados más 5 de novios de fidelidad y entrega total.
Vene vivió por y para mí. Si yo hubiese querido una estrella me la hubiese alcanzado. Como decía Enzo: tenía una obsesión conmigo.
Estos últimos años sabíamos que eran de regalo, pero no bajamos los brazos. Sorteamos grandes obstáculos, siempre acompañados por nuestros hijos y nietos.
A veces los médicos se extrañaban de cómo salía adelante y yo les decía que detrás suyo, éramos junto con mis hijos un equipo.
Igualmente seguimos teniendo sueños y proyectos hasta el final.
Vene era una persona serena, equilibrada y admiró profundamente a su papá y tuvo un amor inmenso por su mamá. Estos días pasados, varias veces dijo: Tengo miedo. Pero decía: mi mamá me está esperando.
Una parte mía se va con él, pero es solo por un tiempo. Yo pude sostener su mano hasta el final, pero no pude encadenar su alma.
Vene: que estés tranquilo… todo el aire del mundo es para vos. Te quiero
Bea
Oración indígena
No te acerques a mi tumba sollozando. No estoy allí. No duermo ahí.
Soy como mil vientos soplando
Soy como un diamante en la nieve brillando
Soy la luz del sol sobre el grano dorado
Soy la lluvia gentil del otoño esperado
Cuando despiertas en la tranquila mañana, soy una bandada de pájaros que trina. Soy también las estrellas que titilan, mientras cae la noche en tu ventana.
Por eso no te acerques a mi tumba sollozando. No estoy allí. Yo no morí
